Crónica de Semana Mayor de Rublúo

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Crónica de Semana Mayor de Rublúo

 

Crónica de Semana Mayor de Rublúo

 

Por Osmand Romero

Lic en Historia

Veintisiete años tuvieron que pasar para que Luis Rublúo  culminara el libro que a continuación se va a comentar, y esto se debe a que es el  fruto de una serie de estudios e investigaciones que se escribieron a lo largo de ese tiempo que florecieron en su individualidad para posteriormente se fusionaran entre sí para crear esta obra. Libro que fue impulsado a ser creado por su fe y amor a Cristo hijo y a Dios padre, así como también su pasión al leer e interpretar las Santas Escrituras. Esfuerzo intelectual hecho con madures filosófica, histórica y humana que se presentan en cada hoja. Esta obra lleva por título Viajes Alrededor de la Biblia, publicado en el 2007.

Nombre muy justo para el libro ya que Rublúo profundiza diferentes capítulos de la biblia en su dualidad, realizando crítica y análisis en temas históricos, de la vida cotidiana, así como problemas del mundo contemporáneo, reflexiones y metáforas, buscando conocer la luz que por medio de ella los sabios profetas aportaron a la biblia.

Siempre citando y analizando lo que se expresan las Santas Escrituras según sea el caso. Así como también enriquecida  de saberes y comentarios de estudiosos como lo son Isaac Asimov, Martha Elena Montemayor Aceves, Fernando Diaz Plaja, Fernando Savater y  Gonzalo Báez Camargo, etc. Para poder escribir este libro Luis Rublúo amplía su visión ante los temas que analiza, ya que lo ve desde un punto de vista histórico con todas sus ramas, también incluye a las ciencias sociales, de principio como abogado ya que es su primera carrera, egresado de la UNAM. Así como también la de un cristiano y predicador de la palabra de Dios.

La diversidad de temas que aborda Rublúo son manejados con gran destreza, ya que conforme el lector avanza, mayor es el interés y reflexión que produce diche obra. Su fluidez se expresa en cada página y palabras que van dándose.

Para conocer un poco mas de la obra citaré brevemente algunas partes  del libro dedicada a la Semana Santa,capitulo que lleva por titulo Crónica de Semana Mayor en la cual explica cronológicamente los hechos ocurridos desde el domingo de ramos hasta el domingo de resurrección.

Espero la disfruten…

Crónica día por día

Domingo de Ramos

Pasó el Sabat anterior a la Pascua el Señor Jesús en  compañía  de Lázaro, el amigo a quien había resucitado y las hermanas de este, Martha y Maria; esta era una de varias mujeres con tal nombre, pero no Magdala o «Magdalena», otro personaje importante en esta historia y de ninguna manera se trata en ambos casos de una prostituta, ni adúltera, ni de una mala mujer  «arrepentida»,  según las vulgares y confusas concepciones que han llevado a creer en una sola a muchas Marías, tan sólo por así llamarse. La hermana de Lázaro fue una: la que ungió con perfumes de nardo los pies de Jesucristo y María Magdalena fue una enferma a quien Jesús sanó, igual que a a muchos, y en adelante fiel al Rabí de Galilea.

«El siguiente día -a dicho Sabat, nos dice Juan el apóstol, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosana! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! (Juan 12:12 y 13).

Lunes Santo

Día de Autoridad

«Y entró Jesús en el templo de Dios y echó fuera a todos los vendían y compraban en el templo y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, y les dijo: Escrito está; mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó» (Mateo 21:12-14). Sentimientos de odio, de envidias inevitables, de pasiones, arrastraron a los principales sacerdotes, escribas y autoridades públicas ante una suprema autoridad moral y espiritual de un Jesús vigoroso que actuó con indignación ante una afrenta en contra de la santidad de un lugar: el templo consagrado a Dios.

Martes Santo

Un martes de confirmación doctrinal y de lucha

Leemos ahora lo que escribió Marcos sobre un escriba o preguntó a Jesús cuál era en sus enseñanzas el primer mandamiento; el Maestro respondió: «El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éste». Así Jesús confirmó, reafirmó, resumió la base de su doctrina. (Marcos 12:21-31). Entre tanto, sus enemigos urdieron un complot para acusar y aprehender a Jesús por supuestas blasfemias, por sedición, por escandalizar

Miércoles Santo

Se despide de sus discípulos

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros…» (Juan 14:1 y 2, ss.)

Es precisamente el apóstol Juan, quien, con mayor cuidado, con sensibilidad notable, conmovedora, revela lo que pareciera un prolongado «adiós» de Jesús delante de sus discípulos, con quienes compartió tres breves y al mismo tiempo dilatadísimos años. Ya había anunciado su propia muerte y su resurrección; lo hizo tres veces, pero ahora, en un retiro todavía más íntimo, amoroso, profundo, se reunió con los doce apóstoles. Coinciden en la cronología, por supuesto, los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas; pero es Juan quien con mayor hondura expresara las palabras de Jesús, consoladoras, esperanzadoras, llenas de luz, de fuerza, de vida; y de vida eterna. Se observa una gran tristeza de aquellos hombres rudos, pescadores los más, quienes convivieron horas, días, meses, años trascendentales con su Maestro, con el Rabí como nadie lo era frente a los otros sabios de la ley de Dios.

Jueves Santo

La hora ha llegado

Las anteriores frases de Jesucristo, Juan las dice dentro del ambiente de la cena Pascual; sin embargo, así el joven discípulo como los otros evangelistas relatan cómo Jesús conversó antes y durante el jueves de la semana, últimas y notables consideraciones de despedida

 Los instantes cruciales, cumbres, se sucederán a partir del jueves mismo, cuando Cristo Jesús instituyó el sacramento de la eucaristía: el acto de la comunión; esto es: la unión con Dios y la unión con los demás hombres en la fe mediante el pan y el vino, símbolos supremos de vida. También enseñó: la humildad no la humillación, esto debe quedar claro siempre-, cuando lavó los pies a los discípulos.

Viernes Santo

Día del sacrificio

En su bellísimo libro Las manos de Cristo, Pedro Gringoire dice: «Desfilan frente al dosel del Juicio las figuras repugnantes de los acusadores, del libidinoso Herodes y el turbio Pilatos». Andarán ahí también Anás y Caifás; también Barrabás y los otros dos ladrones que finalmente fueron crucificados con Jesús; ninguno de ellos «buen ladrón» en tanto ningún ladrón puede ser bueno.

Sábado Santo

Sábado de luto pasajero

Reposo, reflexión. Sábado de severa hermosura y próxima la hora de mayor victoria. Los más acercados a Jesús, tristes igual que cualquiera que sufre la pérdida de un ser amado, más las mujeres que lo prepararían -según nos lo dice Lucas-apenas habían alcanzado a adquirir yerbas aromáticas y otras ofrendas fúnebres las que depositarían el domingo, primer día de la nueva semana. Ese sábado pleno de tristeza, de luto pasajero, fue, sin duda de inquietudes y angustias humanas, en tanto Jesús yacía en reposo, al que tampoco alcanzamos a comprender y la imaginación ha llevado a algunos a pensar cosas fuera de lo dicho por los Evangelios.

Domingo de Resurrección

María Magdalena llegó de madrugada al sepulcro, llorosa, triste y sorprendida; encontró abierta la tumba. Jesús mismo, dice la Escritura Juan 20:11-18), le expresó sin ser reconocido: ¿Por qué lloras, a quién buscas? Y aquella mujer noble creyó que le hablaba el sepulturero, un hortelano, y contestó: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo pusiste para que lo vea. Jesús entonces la llamó por su nombre: ¡María! Y ella lo reconoció, emocionada. Así Jesucristo le encomendó avisar a los apóstoles a quienes llamóreconocido: ¿Por qué lloras, a quién buscas? Y aquella mujer noble creyó que le hablaba el sepulturero, un hortelano, y contestó: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo pusiste para que lo vea. Jesús entonces la llamó por su nombre: ¡María! Y ella lo reconoció, emocionada. Así Jesucristo le encomendó avisar a los apóstoles a quienes llamó hermanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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