HOY SEPULTE A MI PADRE
POR: ELISEO GONZALEZ MEDINA
SIERRITA LINDA.
A los 6 años de edad, creo son los primeros recuerdos nítidos que tengo de mi casa. Incluyendo la primera vez qué, no sabía por qué lloraba cuando papá llegaba traspirando ese olor penetrante a alcohol rancio, se sentaba en la mesa y mamá en silencio le servía un plato de frijoles con una seca, con premura doraba un chile rayado ante la mirada de fuego de quién en teoría era el hombre ejemplo de la casa.
Muchos años después y con toda una vida arrastrando, me encontré con que seguía sus pasos y me rompió todo, me regresó de golpe a esos días en qué la presencia de mi padre desgarraba mi infancia al ver cómo golpeaba a mi madre, y me hizo entender muchas cosas de mi propia vida. Porque uno suele poner mil pretextos, sobre todo si abundan amigos, dispuestos siempre a compartir la juerga, dispuestos a comprar alcohol aunque en casa no tengan para comer.
Así, de a poco y sin darte cuenta, caes y ya no hay retorno, si tú no decides. Y a veces ya es tarde cuando lo haces, y entonces vas a llorar sin sentido y sabrás que la cosa está terminada, ya no hay vuelta, ni hay caso intentar regresar, de la alegría se puede volver tal vez, pero no de las lágrimas.
Cuando uno sufre crisis por falta de alcohol en la sangre es el mismo infierno, es como tener un agujero inentendible en las entrañas y no se llena con nada, o mejor dicho solo se llena con una cosa, una copa de vino. Hoy me decidí, la suerte está echada yo, estoy acá, el resto enfrente, algunos más amigos, otros menos, de ambos no hay nadie a mi lado, no tenemos nada en común y a nadie le importa compartir las lágrimas que anteceden a la derrota. Hoy sepulte, (y espero para siempre) el recuerdo de mi padre que borracho despertaba a mamá como si ella fuera la culpable de su insana adicción. Hoy sepulte a mi padre junto a un vaso de alcohol…


